As noted in prior posts, the Ninth Circuit opened the door, albeit narrowly, to cannabis company bankruptcies when it issued its opinion in Garvin v. Cook Invs. NW on May 2, 2019. In Garvin, the Ninth Circuit affirmed the confirmation of a plan of reorganization proposed by the lessor to a marijuana growing operation.
Earlier today, the Supreme Court finally answered the question of whether a trademark licensee is protected when the trademark owner/licensor files a bankruptcy petition and rejects the trademark license in accordance with section 365 of the Bankruptcy Code. To cut to the chase, trademark licensees won.
Earlier today, the Ninth Circuit Court of Appeals issued its long-awaited ruling in the Garvin v. Cook Investments, NW, SPNYW case This opinion is certain to be of great interest to both companies operating in the cannabis space and those attorneys representing them.
What are the limits of a bankruptcy court’s authority to issue final orders and judgments? Does a bankruptcy court have authority under Article III of the U.S. Constitution to enter final orders in quintessential bankruptcy matters such as fraudulent transfer claims, or are the court’s powers more constrained? While the Supreme Court’s rulings in Stern v. Marshall, 546 U.S. 462 (2011), Executive Benefits Ins. Agency v. Arkison, 573 U.S. 25 (2014) and Wellness International Network, Ltd. v. Sharif, 135 S. Ct.
Ante el embargo de todos los saldos de las cuentas bancarias de la empresa por parte del Juzgado de lo Social, el administrador concursal solicita que sea el Juez de lo Mercantil el que se pronuncie sobre si los bienes a embargar son necesarios para la continuidad de la empresa. De ser así, el Juzgado de lo Social deberá esperar a la resolución mercantil antes de adoptar ninguna medida de embargo y habrá de devolver al administrador concursal las cantidades confiscadas.
El reconocimiento de la improcedencia del despido del trabajador en la fase de conciliación prejudicial implica asimismo el abono de la indemnización correspondiente al trabajador. Cuando, tras el acuerdo alcanzado, se intenta su ejecución pero la empresa declara su insolvencia, los trabajadores suelen recurrir al FOGASA para el cobro de las cantidades adeudadas.
In prior posts, we examined whether state-licensed marijuana businesses, and those doing business with marijuana businesses, can seek relief under the Bankruptcy Code. As we noted, the Office of the United States Trustee (the “UST”) has taken the position that a marijuana business cannot seek bankruptcy relief because the business itself violates the Controlled Substances Act 21, U.S.C.
The recent decision by the Fifth Circuit Court of Appeals in In re Provider Meds, L.L.C. is a stark reminder to chapter 7 trustees that they have an affirmative obligation to examine a debtor’s assets. A trustee’s failure to conduct a sufficient and timely examination may deprive the estate of significant value.
La competencia del orden social para declarar una sucesión de empresas en caso de adquisición de unidad productiva en concurso no parece albergar duda alguna para la Sala de lo Social del Tribunal Supremo. A tal fin, se imponen la aplicación de la norma laboral, las consecuencias derivadas sobre la responsabilidad solidaria de empresa adquirente y transmitente en toda su extensión —para contratos vigentes y deudas derivadas de contratos ya extinguidos— y la inviabilidad, en tal caso, de la exoneración contenida en el plan de liquidación.
Iniciado un despido colectivo y alcanzado un acuerdo entre los representantes de los trabajadores y el empresario en el periodo de consultas, se plantea si la impugnación individual de cada despido puede cuestionar la concurrencia de las causas que lo motivan. El diferente tratamiento normativo —laboral, concursal, procesal— y la distinta dicción sobre esta materia en procesos de naturaleza colectiva —modificación sustancial, movilidad, suspensión contractual— obligan a precisar una solución, sustantiva y procesalmente determinante.