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The rules governing corporate and personal insolvency in Singapore are set out in the Insolvency, Restructuring and Dissolution Act 2018 (IRDA), which includes mechanisms to reverse transactions that unfairly deplete a company's assets prior to insolvency, thereby protecting creditors' interests by allowing the value of the company’s assets to be maximised for distribution to its creditors on insolvency.

In 2018, Singapore enacted the Insolvency, Restructuring and Dissolution Act (IRDA 2018), which streamlined its debt restructuring regime by consolidating provisions previously set out in various statutes into a piece of omnibus legislation.

Among other developments, the IRDA 2018 built upon existing provisions relating to pre-packed schemes of arrangement (i.e. pre-packed schemes) and enhanced pre-packed schemes as a viable tool in Singapore’s arsenal of debt restructuring mechanisms.

This article is produced by CMS Holborn Asia, a Formal Law Alliance between CMS Singapore and Holborn Law LLC.

A. Overview

In Denka Advantech Pte Ltd v Seraya Energy Pte Ltd [2020] SGCA 119, the Singapore Court of Appeal (“SGCA”) had the opportunity to consider the applicable law with regard to penalty and liquidated damages (“LD”) clauses.

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Impact of COVID-19 on corporate failures and directors’ conduct

Given the uncertainties surrounding the COVID-19 pandemic, it is anticipated that the number of formal insolvencies in Singapore will trend upwards across numerous sectors as companies see a decline in their financial position.

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The coronavirus pandemic has left companies increasingly concerned about the possibility of winding-up as a result of a failure to pay debts. In a situation where a party’s disputed debt is subject to an arbitration clause, the debtor may wish to seek a stay or dismissal of any winding-up applications commenced against it before the court in favour of arbitration.

La Sentencia del Tribunal Supremo, Sala Primera, de 22 de mayo, remarca que determinados comportamientos constitutivos de calificación culpable del concurso pueden provocar una inversión de la carga de la prueba sobre la incidencia del comportamiento de los administradores en la generación o incremento del déficit concursal, pero sigue sin ofrecer la «justificación añadida» de la atribución de la responsabilidad concursal.

1. La reforma del artículo 172 bis de la Ley Concursal

Se contiene una descripción y valoración general de la Directiva (UE) 2019/1023.

1. Introducción

En todo tipo de procesos y, entre ellos, en los incidentes concursales, la denuncia por la parte demandada de la falta de jurisdicción o de competencia no puede plantearse como una suerte de excepción en la contestación a la demanda o en momento posterior, sino que debe promoverse con carácter previo a la contestación, mediante declinatoria (art. 64.1 Ley de Enjuiciamiento Civil [LEC]).

La Sentencia del Tribunal Supremo 710/2019, de 8 de marzo, resuelve en casación, por primera vez, creo, el extremo relativo a la oponibilidad al concurso de una condición resolutoria acompañada de una cláusula penal de retención de la totalidad del precio ya pagado por el comprador inmobiliario insolvente. Según la Sala, la condición resolutoria (inmobiliaria) es plenamente oponible al concurso; en este caso se hallaba inscrita, pero no parece que esta condición haya sido relevante para su efectividad.

La justicia europea se pronuncia sobre la aplicación de las garantías laborales en la transmisión de empresas cuando cedente y cesionario prevén la posterior desaparición del cesionario por liquidación. Nada impide segregar una parte de la empresa y posibilitar su autonomía, pero mantener la dependencia y provocar su quiebra resulta contrario al principio de estabilidad que rige el transfondo laboral de toda transmisión empresarial.