Significant emerging factors and trends are increasing pressure on directors. After several years of relative stasis induced by the pandemic (when many businesses were supported by various government initiatives and bank flexibility, whilst also enjoying ATO and creditor patience), there is a distinct whiff of change in the air. This year, we might see a move back to a more ‘normal’, pre-COVID setting. If so, there will be pressures for some, and opportunity for others.
In an environment of interest rate pressure, a cooling economy and global economic uncertainty, corporate insolvencies are a stark reality. The failure of construction companies has become regular news and ASIC recently released insolvency data that shows a marked uptick in Australian insolvencies in general.
The introduction of the ‘ipso facto regime’ in 2018 had a widespread impact on the drafting and application of termination provisions in commercial contracts, casting doubt on the longstanding practice of allowing a right to terminate a contract when another party to the contract becomes insolvent.
On 6 September 2020, the Federal Government announced its intention to extend the insolvency relief measures put in place in March 2020 as part of its response to the COVID-19 pandemic. The relief measures were due to expire in September 2020, but will now expire on 31 December 2020.
On the 22nd of March, the Federal Government announced a suite of temporary changes to insolvency laws to help struggling businesses dealing with the economic fallout of the coronavirus.1 These changes have been designed to act as a ‘safety net’, minimising the threat of actions that could unnecessarily push businesses into insolvency and, instead, allowing them to continue trading.
Changes to Demands from Creditors
La Sentencia del Tribunal Supremo, Sala Primera, de 22 de mayo, remarca que determinados comportamientos constitutivos de calificación culpable del concurso pueden provocar una inversión de la carga de la prueba sobre la incidencia del comportamiento de los administradores en la generación o incremento del déficit concursal, pero sigue sin ofrecer la «justificación añadida» de la atribución de la responsabilidad concursal.
1. La reforma del artículo 172 bis de la Ley Concursal
Se contiene una descripción y valoración general de la Directiva (UE) 2019/1023.
1. Introducción
En todo tipo de procesos y, entre ellos, en los incidentes concursales, la denuncia por la parte demandada de la falta de jurisdicción o de competencia no puede plantearse como una suerte de excepción en la contestación a la demanda o en momento posterior, sino que debe promoverse con carácter previo a la contestación, mediante declinatoria (art. 64.1 Ley de Enjuiciamiento Civil [LEC]).
La Sentencia del Tribunal Supremo 710/2019, de 8 de marzo, resuelve en casación, por primera vez, creo, el extremo relativo a la oponibilidad al concurso de una condición resolutoria acompañada de una cláusula penal de retención de la totalidad del precio ya pagado por el comprador inmobiliario insolvente. Según la Sala, la condición resolutoria (inmobiliaria) es plenamente oponible al concurso; en este caso se hallaba inscrita, pero no parece que esta condición haya sido relevante para su efectividad.
La justicia europea se pronuncia sobre la aplicación de las garantías laborales en la transmisión de empresas cuando cedente y cesionario prevén la posterior desaparición del cesionario por liquidación. Nada impide segregar una parte de la empresa y posibilitar su autonomía, pero mantener la dependencia y provocar su quiebra resulta contrario al principio de estabilidad que rige el transfondo laboral de toda transmisión empresarial.