From 1 December 2020 onwards, HMRC will be treated as a preferential creditor of companies for certain taxes including PAYE, VAT, employee NICs and Construction Industry Scheme deductions. In the event that a company enters administration or liquidation, HMRC's claim for these taxes will rank ahead of any floating charge holder.
This reflects recent changes made to the Finance Act 2020.
The impact on floating charge holders
On 13 January 2021, the English High Court sanctioned three interconditional Part 26A restructuring plans for the subsidiaries of DeepOcean Group Holding BV.
The plans for two of the companies were approved by the required 75% majority. While the third plan received 100% approval by secured creditors, only 64.6% of unsecured creditors voted in favour.
Consequently, at the sanction hearing the court was required to consider whether the cross-class cram down mechanism in the restructuring plan should be engaged for the first time in the UK.
On 11 February 2021, the English High Court confirmed in gategroup Guarantee Limited that restructuring plans are insolvency proceedings so are not covered by the Lugano Convention.
One of the debt instruments subject to the gategroup restructuring plan contains an exclusive Swiss court jurisdiction clause. Under the Lugano Convention, proceedings relating to "civil and commercial matters" must generally be brought in the jurisdiction benefitting from the exclusive jurisdiction clause.
In Uralkali v Rowley and another [2020] EWHC 3442 (Ch) – a UK High Court case relating to the administration of a Formula 1 racing team – an unsuccessful bidder for the company's business and assets sued the administrators, arguing that the bid process had been negligently misrepresented and conducted.
The court found that the administrators did not owe a duty of care to the disappointed bidder. It rejected the claimant's criticisms of the company’s sale process and determined that the administrators had conducted it "fairly and properly" and were not, in fact, negligent.
In Uralkali v Rowley and another [2020] EWHC 3442 (Ch) – a UK High Court case relating to the administration of a Formula 1 racing team – an unsuccessful bidder for the company's business and assets sued the administrators, arguing that the bid process had been negligently misrepresented and conducted.
The court found that the administrators did not owe a duty of care to the disappointed bidder. It rejected the claimant's criticisms of the company’s sale process and determined that the administrators had conducted it "fairly and properly" and were not, in fact, negligent.
La justicia europea se pronuncia sobre la aplicación de las garantías laborales en la transmisión de empresas cuando cedente y cesionario prevén la posterior desaparición del cesionario por liquidación. Nada impide segregar una parte de la empresa y posibilitar su autonomía, pero mantener la dependencia y provocar su quiebra resulta contrario al principio de estabilidad que rige el transfondo laboral de toda transmisión empresarial.
Ante el embargo de todos los saldos de las cuentas bancarias de la empresa por parte del Juzgado de lo Social, el administrador concursal solicita que sea el Juez de lo Mercantil el que se pronuncie sobre si los bienes a embargar son necesarios para la continuidad de la empresa. De ser así, el Juzgado de lo Social deberá esperar a la resolución mercantil antes de adoptar ninguna medida de embargo y habrá de devolver al administrador concursal las cantidades confiscadas.
El reconocimiento de la improcedencia del despido del trabajador en la fase de conciliación prejudicial implica asimismo el abono de la indemnización correspondiente al trabajador. Cuando, tras el acuerdo alcanzado, se intenta su ejecución pero la empresa declara su insolvencia, los trabajadores suelen recurrir al FOGASA para el cobro de las cantidades adeudadas.
La competencia del orden social para declarar una sucesión de empresas en caso de adquisición de unidad productiva en concurso no parece albergar duda alguna para la Sala de lo Social del Tribunal Supremo. A tal fin, se imponen la aplicación de la norma laboral, las consecuencias derivadas sobre la responsabilidad solidaria de empresa adquirente y transmitente en toda su extensión —para contratos vigentes y deudas derivadas de contratos ya extinguidos— y la inviabilidad, en tal caso, de la exoneración contenida en el plan de liquidación.
Iniciado un despido colectivo y alcanzado un acuerdo entre los representantes de los trabajadores y el empresario en el periodo de consultas, se plantea si la impugnación individual de cada despido puede cuestionar la concurrencia de las causas que lo motivan. El diferente tratamiento normativo —laboral, concursal, procesal— y la distinta dicción sobre esta materia en procesos de naturaleza colectiva —modificación sustancial, movilidad, suspensión contractual— obligan a precisar una solución, sustantiva y procesalmente determinante.